El Hospital Clínico de Puerto Real participa en ensayos nacionales para tratar el coronavirus El Hospital Universitario de Puerto Real prueba la eficacia de varias alternativas terapéuticas frente al coronavirus Los estudios necesitan reclutar a pacientes con la infección o que la hayan pasado El INIBICA participa en una media de 80 ensayos clínicos al año en toda la provincia Casi al mismo tiempo que el mundo comenzaba a ser azotado por la pandemia del coronavirus, los proyectos de vacunas para acabar con él se multiplicaban. La Organización Mundial de la Salud reconoce, a fecha de 29 de octubre, 156 proyectos que ya han encontrado un candidato a vacuna y se encuentran en fase preclínica. Además, hay otros 45 que la han superado y están en fase clínica, con pruebas en humanos. De ellos, diez están en la fase 3, previa a la comercialización. También se buscan otras alternativas, centradas en mejorar el pronóstico de las personas que ya se han infectado, y en algunas de las investigaciones participan hospitales como el de Puerto Real. Cuando hablamos de la Covid-19 hay que diferenciar dos fases de la infección. La primera es la fase virémica (los 8 o 10 primeros días de infección) donde la sintomatología deriva fundamentalmente de la propia acción del virus, apareciendo la fiebre, malestar general, pérdida de olfato y/o gusto o cefalea, entro otros síntomas. Una vez pasado estos 8-10 días, algunos pacientes desarrollan la temida la fase hiperinflamatoria, donde es el propio organismo del paciente el que, consecuencia de la infección vírica, genera una respuesta inflamatoria desmedida para este tipo de infección, que termina teniendo consecuencias muy graves como son la inflamación pulmonar extrema (conocida como síndrome de distress respiratorio del adulto) y una mayor tendencia a generar trombos arteriales. En cada una de estas fases cada vez más estudiadas y diferenciadas, las dianas terapéuticas son diferentes: en la primera hay que “atacar” fundamentalmente al virus y en la segunda lo que se busca es frenar la respuesta inflamatoria descontrolada que desarrollan ciertos pacientes. Actualmente no existe ningún medicamento autorizado para tratar o prevenir la COVID-19 en ninguna de sus fases. Lo dice la Organización Mundial de la Salud. Pero sí hay en marcha varios ensayos clínicos de medicamentos y se están coordinando esfuerzos para desarrollar y evaluar distintos fármacos que frenen el avance de la enfermedad. Un ejemplo de ello se encuentra en el Hospital Universitario de Puerto Real, donde la Unidad de Enfermedades Infecciosas participa de forma activa en dos ensayos clínicos de ámbito nacional, que pretenden probar la eficacia de diferentes alternativas terapéuticas para el coronavirus. El primero busca precisamente bloquear la acción del virus en la primera fase de la infección. Cuando un paciente se infecta (por coronavirus o cualquier otro patógeno) su sistema inmune produce anticuerpos, unas proteínas que tienen la misión de destruir a estos patógenos o bien de “marcarlos” para que otras células del sistema inmune se encarguen de su destrucción. Pero la fabricación de estos anticuerpos no es inmediata, y puede durar de días a semanas, según el tipo de patógeno. En el ensayo clínico en el que participa la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Clínico, emplean en los pacientes hospitalizados que tienen la infección activa, el plasma rico en anticuerpos frente al virus de pacientes ya curados. La idea es que dichos anticuerpos (producidos por otro paciente ya curado) neutralicen precozmente la acción del virus en el paciente actualmente infectado. De ser eficaz esta estrategia, es de esperar que el paciente no desarrolle la fase inflamatoria, o si lo hace, sea más leve. Esta estrategia no es nueva en las enfermedades infecciosas y ya se ha probado eficaz en otras infecciones virales como el ébola. Este estudio necesita reclutar a pacientes con la infección (en su fase más precoz), pero también a pacientes que ya la hayan pasado, para donar el plasma con los anticuerpos. Para poder ser donante de plasma convaleciente, se debe tener una edad comprendida entre los 18 y los 60 años (hasta los 65 si ya era donante de sangre) y un peso mínimo de 50 kilogramos. Otro de los requisitos es que deben de haber transcurrido al menos 14 días desde la recuperación de la Covid-19, preferiblemente 28 días. Previo a la donación, un facultativo del Centro de Transfusión, Tejidos y Células le practicará un reconocimiento y una entrevista para comprobar que se encuentra en condiciones físicas idóneas y el paciente deberá firmar un consentimiento informado. El segundo de los ensayos clínicos multicéntricos en los que participa la Unidad de Enfermedades Infecciosas se centra en la segunda fase de la enfermedad (inflamatoria). En él, se pretende averiguar si la medicación en estudio (un fármaco llamado Sarilumab) consigue reducir la hiperinflamación y mejorar así el pronóstico de los pacientes. No es el único fármaco de este tipo que se está probando para esta fase de la enfermedad. El empleo de este tipo de medicamentos “moduladores de la respuesta inflamatoria” no deja de ser algo paradójico, ya que implica el manejo una enfermedad infecciosa con fármacos inmunosupresores, aunque hay que aclarar que su empleo se limita a la segunda fase de la enfermedad, donde predomina el componente inflamatorio sobre el infeccioso del propio virus. A priori, parece una contradicción pero tiene base fisiopatológica y los resultados que han demostrado algunos estudios son favorables. Con la puesta en marcha de estos dos ensayos clínicos, la Unidad de Enfermedades Infecciosas ha montado una infraestructura que le ha abierto las puertas a participar en otros dos ensayos clínicos de índole internacional. En concreto, en los próximos días se evaluará la posibilidad de participar en un ensayo que busca probar la eficacia de una nueva terapia antivírica de administración intranasal en pacientes hospitalizados y de otro ensayo que probará la eficacia de un novedoso medicamento a emplear en la fase inflamatoria de la enfermedad. En caso de aprobarse la inclusión del Hospital Puerto Real en estos dos nuevos ensayos, supondría una oportunidad única para los pacientes ingresados